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domingo, 28 de noviembre de 2010

Tesoros fotográficos

“Digital macht alles kaputt!”, se quejaba la señora desde el otro lado del mostrador, con la mezcla de tristeza y enfado del que sabe que se enfrenta a un rival que le supera tan largamente que lo único razonable es resignarse y esperar el final.

La tienda en cuestión, Foto Bahnhof, al lado de la estación del tren, es una de las últimas tiendas de fotografía que quedan en Salzburgo. Después de responderme que, por desgracia, ya no tenían nada de lo que yo había ido a buscar, le pregunté si ella sabía tal vez de otros establecimientos en la ciudad en dónde aún pudiera encontrarlo. Negando con la cabeza, me hizo una relación de todas las tiendas que ya no existían. La última de ellas, Foto Mayrhofer, cerca del Schranne, cerró definitivamente pocos meses atrás, después de la jubilación de su propietario. Ante mí se encontraba uno de los últimos miembros de una especie casi ya del todo extinguida. La limpia mirada azul celeste de la señora se ensombreció por un instante, al darse cuenta de que yo había comprendido el amargo consecuente del silogismo que no terminó de formular.

El advenimiento de la fotografía digital, que llegó al gran público a mediados de los 90 (del siglo XX), supuso la gota que terminó de llenar el vaso de la democratización de la fotografía. A lo largo del siglo XX la fotografía fue tendiendo cada vez más hacia el ideal del point & shoot, refinando el automatismo hasta el extremo que las únicas acciones que quedaran para al usuario fueran el encuadre y el disparo.

Mug

Las ventajas de una cámara digital frente a una cámara de película pueden resumirse en tres: la inmediatez, el bajo coste de operación y la capacidad de almacenaje y compresión. Inmediatez en la revisión de la foto, que aparece en una pantalla más o menos grande, con más o menos píxeles o colores, pocos instantes después de haber disparado. Bajo coste porque la acción de abrir y cerrar el obturador tiene un coste que tiende rápidamente a cero. Compresión porque, gracias a ingeniosos algoritmos, los datos ópticos que capta el sensor ocupan una ínfima parte de la capacidad total de almacenaje del aparato, lo que resulta en una autonomía de operación más que considerable.

Fernsehturm

La innovación tecnológica tiene innumerables aspectos positivos, pero su lógica implacable deja en la cuneta sin ninguna compasión a tecnologías anteriores, en algunos casos venerables, que dejan de tener sentido, o simplemente de ser rentables, a la luz de la recién llegada. Todos conocemos ejemplos de ello: el CD dejó obsoleta a la cinta de casete, aunque ya hay fecha de caducidad para la existencia del primero, cuyos acordes finales comienzan a oírse ya bajo la batuta de otros formatos digitales como el MP3 o el OGG. Los sensores digitales aplicados a la fotografía han relegado igualmente a las cámaras basadas en película fotosensible a meras piezas de museo, en el mejor de los casos, o a trasto viejo con el que no se sabe qué hacer.

Christmas Engine

Pero hay tecnologías y tecnologías, y cuando, como en el caso de la fotografía, una tecnología se utiliza como apoyo para la expresión artística, pienso que es saludable renunciar de vez en cuando a los varios automatismos y ventajas que puedan existir porque la creatividad y el ingenio funcionan a menudo de forma mucho más brillante cuando los problemas a resolver en primera línea son las limitaciones técnicas. Creo que la creatividad artística necesita de nuevos retos constantemente, para no caer en la rutina y el aburrimiento.

Sky

Todo este largo preámbulo para terminar hablando del nuevo territorio que estoy comenzando a tantear, bastante a ciegas, ¿por qué negarlo?, pero con gran ilusión. Uno de los tesoros fotográficos que nos trajimos de Nueva York el año pasado fue la nueva cámara de juguete de Marona, la Diana Mini, fabricada por Lomography, que utiliza carretes de 35mm y que, a juzgar por la filosofía del movimiento lomográfico, no prima la calidad de las fotografías sino más bien su dinamismo y las variadas distorsiones que produce su lente de plástico. Todas las fotografías que he intercalado hasta ahora en este post han sido tomadas con la Diana Mini.

Diana Mini

El segundo tesoro fotográfico, traído esta vez de Barcelona, es una cámara que nos prestó la madre de Marona, una Kodak Retinette 1A que, a juzgar por el número de serie, fue fabricada entre 1963 y 1966, y que hemos hecho arreglar y ajustar. El mecanismo, a pesar de tener casi 50 años a sus espaldas, funciona con una finura y una suavidad que ya quisieran para sí muchas cámaras actuales.

Kodak Retinette 1A

La Retinette te hace pensar de verdad: desde la distancia al sujeto, que hay que medir a ojo y ajustar en la lente sin posibilidad de confirmación, hasta la exposición que, a no ser que se disponga de un fotómetro (no es el caso, aún), hay que estimar echando mano de viejos trucos o del ojo fotográfico que se comenzó a formar cuando decidimos medir la exposición de forma manual también con las cámaras digitales. Aún no he terminado de exponer el primer carrete con la Retinette, pero aprovecho todas las oportunidades que puedo para utilizarla...

First Advent Sunday!
(esta foto, que me encanta, me la hizo Marona, ¡más guapa!)

En fin, que es un paso más del volver a los orígenes, del volver a la simplicidad, del que ya hablé con anterioridad, también en contexto fotográfico. Un volver a los orígenes que me gusta porque tengo la sensación de estar haciendo fotografía de verdad. ¿Tal vez sea vanidad? ¿Tal vez sea querer distanciarme de la manada? No lo sé... Aunque el motivo por el que fui a consultar a Foto Bahnhof, pedir consejo sobre cámaras réflex de objetivos gemelos de segunda mano, tal vez sí que me puede dar una pista de que lo que me gusta, en realidad, es que la gente me mire con cara de haber visto a la Virgen de Lourdes cuando saco cámaras sin pantalla trasera de sus venerables estuches de cuero y me pongo a fotografiar con ellas.

domingo, 27 de junio de 2010

Pennsylvania

En noviembre del año pasado íbamos paseando por la calle 34 de Manhattan, poco después de haber realizado nuestra segunda contribución económica a la reconstrucción del Templo de Salomón. Era el día de Acción de Gracias y, con las calles y avenidas aún cortadas al tráfico por el desfile de Macy's, el espectáculo era realmente singular, por unos pocos minutos los peatones recuperando el espacio que durante todo el año pertenece exclusivamente a los conductores.

Reclaim the streets

Al llegar a la Séptima Avenida, miré hacia el sur y vi cuatro banderas al contraluz del sol y, sin pensarlo dos veces, estrené el objetivo de 50mm (por tercera vez, por cierto...). Me gusta la foto porque el fondo relativamente oscuro hace contrastar aún más las banderas iluminadas por el sol desde atrás. El mismo efecto se produce a menudo en el bosque, cuando el sol ilumina las hojas de los árboles de forma que parecen emitir luz propia.

Hotel Pennsylvania

Las cuatro banderas pertenecen, como puede verse, al Hotel Pennsylvania. Mucho más tarde me enteré de que, sin tener ni idea, le había tomando una foto a uno de los muchos monumentos anónimos que pueblan la ciudad de Nueva York.

El Café Rouge del Hotel Pennsylvania acogió numerosas actuaciones en directo de las más famosas Big Band de los años 40 y 50, como los Dorsey Brothers, Count Basie, Duke Ellington y la Glenn Miller Orchestra.

El Hotel Pennsylvania también presume de poseer el número de teléfono más antiguo de la ciudad de Nueva York aún en uso: el +1 (212) 736-5000, que marcado desde la ciudad se limita a 736-5000 o, utilizando el código de letras habitual en los Estados Unidos, 7=P y 3=E, el PE-6-5000, por PEnnsylvania-6-5000. Ahí es justamente donde Finegan, Grey y Sigman se inspiraron para la famosa canción, que popularizaron las Andrews Sisters y el mismo Glenn Miller.



Hace poco he leído que el Hotel Pennsylvania tiene los días contados: parece que sus propietarios, la compañía inmobiliaria Vornado, quieren demoler el edificio, que tiene poco más de 20 plantas, para construir un bloque de oficinas de 67 pisos. Está claro que en el centro de Manhattan ni siquiera los monumentos están a salvo de la voracidad del mercado inmobiliario...

domingo, 28 de febrero de 2010

La máquina del tiempo

Penny-Farthing (like yore)

A veces no es necesaria una máquina del tiempo para viajar al pasado. No hace falta correr el riesgo de desagradables encuentros con hambrientos morlocks o de quedar atrapado en el interior de una montaña.

A veces tan sólo es necesario ir a dar un paseo por la orilla del río.

martes, 15 de diciembre de 2009

New York Impressions

3rd Ave
3rd Ave

J Train on Williamsburg Bridge
Tren J cruzando el puente de Williamsburg

Hotel Pennsylvania
Hotel Pennsylvania

Reclaim the streets
Recuperemos las calles

Chrysler
Chrysler

Joy
Emoción

Rock Atlas
Rock Atlas

Domino sugar
Domino sugar

Tim Burton
Tim Burton

lunes, 6 de octubre de 2008

Ideas fijas

Debo hacer una confesión: estoy enfermo.

Todo comenzó hace unos tres años, cuando adoptamos nuestra primera cámara réflex digital. La característica más interesante de este tipo de cámara es que los objetivos son intercambiables. Al principio estaba muy contento con el objetivo del kit, pero al cabo de un año le siguió un teleobjetivo de rango medio, para ver las cosas más de cerca.

Durante nuestras vacaciones neoyorquinas no pude resistir la tentación de hacer una visita a B&H, una especie de nave nodriza para todos los fotógrafos, aficionados o profesionales. Además de algunos accesorios fotográficos, básicamente parasoles (¡porque el tamaño importa! :D), filtros y tarjetas de memoria, adopté un objetivo de focal fija de 50mm, que terminó por confirmar mi enfermedad: estoy obsesionado con las lentes y los accesorios fotográficos.

Lenses #1

Hay unas cuantas características interesantes de los objetivos de distancia focal fija. En primer lugar, suelen tener mucho mejores cualidades ópticas que los objetivos zoom (esto es, de distancia focal variable). La razón es muy sencilla: el diseñador de un objetivo zoom debe encontrar un difícil compromiso para proporcionar unas cualidades ópticas aceptables en todo el rango focal. Por el contrario, un objetivo de foco fijo puede ser optimizado para su distancia focal de forma que la calidad de la imagen obtenida sea excelente.

Además, el sistema de lentes que conforman un objetivo de focal fija es increíblemente simple y elegante, y funciona a la perfección. Siempre me he sentido fascinado por sistemas que, como la transmisión de una bicicleta, son tan sencillos que basta una mirada para comprender su funcionamiento y aun así son insuperables en eficiencia energética. Gracias a este sistema de lentes tan sencillo, los objetivos fijos suelen ser muy rápidos, es decir, dejan pasar mucha luz en un corto espacio de tiempo, lo cual los hace especialmente interesantes para fotografía nocturna, y también permiten alcanzar milimétricas profundidades de campo.

Lenses #2 Lenses #3

Pero en mi opinión, lo mejor de un objetivo de focal fija es que no tiene zoom. Que no se me malinterprete, los zooms son algo grande y para ciertos propósitos absolutamente indispensables, pero en mi opinión también nos vuelven algo vagos. ¿Para qué voy a acercarme al sujeto si con un simple giro del anillo puedo conseguir un efecto parecido (que no igual)? Por el contrario, estar atado a una distancia focal fija significa tener que forzar nuestra creatividad fotográfica, porque debemos caminar hacia adelante o hacia atrás para conseguir ese encuadre perfecto o para aplicar la regla de los tercios.

Al principio me sentía raro y mis dedos intentaron a menudo girar el inexistente anillo del zoom al utilizar el objetivo de 50mm. Pero me acostumbré bastante rápido a él, y he aprendido a usarlo y a quererlo. Y me siento a gusto con él, porque tengo la impresión de estar haciendo fotografía de verdad, en serio, es un volver a los orígenes, a antaño, cuando no había digital, ni espejo réflex, ni tarjetas de memoria, ni conexiones USB, y había que esperar como mínimo una hora para ver los resultados de tus experimentos, no había histogramas, ni modos automáticos, ni autofocus, ni GIMP.

Prime

Un objetivo de focal fija es la herramienta adecuada para esta época del año, cuando la clorofila se retira para dejar paso a maravillosos pigmentos ocres, amarillos, naranjas y rojos, que han estado esperando pacientemente durante todo el verano para hacer ahora su triunfal entrada.

¡Hasta pronto Sra Clorofila! ¡Bienvenidos Sr Caroteno y Sra Xantófila!

sábado, 23 de agosto de 2008

Semáforos

Es curioso como cada uno tiene sus mitos y fetiches. Para muchos y muchas son los zapatos femeninos, para otros los musicales de Broadway, e incluso los hay que tienen debilidad por las cajitas de música o por los souvenirs en bolitas transparentes en las que mil puntitos centelleantes simulan la nieve...

En mi caso, me encanta tomar fotografías de semáforos.



TGN01



¿Es grave, doctor?

PAR01

martes, 15 de abril de 2008

Cosas

Siempre llevo mis cosas en una bolsa (no un bolso, una man's bag). Además de las llaves y la cartera, hay otras cosas muy importantes que (casi) siempre llevo encima.

Un libro. Una de las cosas buenas de ir al trabajo en bus es que tengo tiempo para leer. Empecé a hacerlo cuando vivía en Barcelona y tenía más de una hora de ida en metro y lo mismo de vuelta (ah... la gran ciudad...). El trayecto en bus hasta Hallein no dura tanto (una media hora) pero es más que suficiente para leer unas cuantas páginas. Nunca he considerado ese rato como tiempo perdido, bien al contrario. Siempre intento leer libros que quepan en mi bolsa. Ahora estoy con "The Spanish Labyrinth" de Gerald Brenan.

Una Moleskine, porque nunca sabes cuando van a sonreírte las Musas, así que más vale estar preparado. De hecho, la mayoría de los posts de Und komisch spricht das Murmeltier... se han gestado sobre las páginas pautadas de una Moleskine.

moleskine

Un bolígrafo. Imprescindible para satisfacer el propósito vital de la Moleskine.

Después de adoptar a nuestra tercera cámara, reflexioné sobre lo que escribí: "... desde entonces había echado de menos una cámara pequeña para llevar a cuestas por los sitios ...", y me di cuenta que no estaba sacando nada de partido de nuestra pequeña Nikonsita. Así que desde hace un par de semanas, Nikonsita viene conmigo cada día, porque el ojo del fotógrafo aficionado nunca duerme...

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¡Y lo divertido que es hacer experimentos! :)

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PS: ¡Se me ha terminado la Moleskine, tengo que comprarme otra! :)

martes, 11 de marzo de 2008

Mirando al dedo que señala

"Se dice que cuando alguien señala sólo los tontos miran al dedo. A veces, dirigiendo la mirada a la vera del camino, mirando al dedo que señala, podemos ver lo inesperado o simplemente descubrir lo habitual desde un nuevo punto de vista.

Toni Palau (Tarragona, 1975) lleva unos años mirando hacia el dedo que señala en Austria, su país de adopción, a través del objetivo de una cámara."


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Hoy Mateo, de DIVINOTINTO, la única y auténtica bodega española de Salzburgo, ha publicado mi exposición de fotos online. Podéis visitarla aquí, y también visitar mi álbum de flickr aquí. Y, a partir del martes 25 de marzo y durante dos meses, podéis visitarla en directo, acompañados de buen vino y buena conversación.

¡Espero que os gusten! :)

viernes, 7 de marzo de 2008

Hoy se me ha ido un poco la pelota...

...y he hecho esto:



Pues sí, ¡me he comprado otra cámara! :) El precio (99€) era increíble y no me he podido resistir.

Poco después de adoptar a EduDigis (nuestra réflex digital), mi antigua compacta PowerShot A60 pasó trágicamente a mejor vida, y desde entonces había echado de menos una cámara pequeña para llevar a cuestas por los sitios. Luego mis padres me regalaron a Nikonsita (Coolpix S200), y a pesar de ser una buena cámara, resulta que es demasiado estrecha (!!) y nunca me he podido acostumbrar a que sea tan ligera, especialmente después de tener a EduDigis en mis manos.


Mi A60... Sniff...

Ayer vi la oferta en un folleto de propaganda, leí un par de valoraciones en internet y hoy he adoptado a la que espero que sea una digna sucesora de mi muy llorada A60.



¿Estoy un poco p'allá? ¿Necesitamos realmente 3 cámaras? ;)

lunes, 28 de enero de 2008

Lost & found

3500 negativos de la serie de fotografías de Robert Capa sobre la Guerra Civil han sido encontrados en México. Después de haberse dado por perdidos durante más de 70 años, podremos acabar sabiendo algo más de algunas de sus fotografías más famosas.

Robert Capa, nacido en Budapest en 1913 como Endre Ernő Friedmann, fue uno de los más grandes fotógrafos del siglo XX. La más famosa de sus fotografías es probablemente "Spanish Loyalist", tomada cerca de Cerro Muriano, en Córdoba, y que ilustra la muerte de un miliciano anarquista bajo el fuego de las ametralladoras nacionales.



La proximidad al sujeto, la exposición perfecta, la captura del momento, el ángulo... todo ello suscitó dudas sobre la autenticidad de la toma. Se dijo que Capa podría haber simulado la caída del soldado para realizar la foto. Hasta 1995, en que Mario Brotóns Jordà, alcoyano que también luchó en Cerro Muriano con la República, publicó sus memorias sobre la Guerra Civil.

Brotóns reconoció las cartucheras del miliciano de la fotografía, y en especial el diseño y el trabajo del cuero, como provenientes de Alcoy. Basándose en otros estudios que databan la fotografía de Capa el 5 de septiembre de 1936, Brotóns descubrió que un único anarquista de Alcoy constaba como muerto en esa fecha en los archivos: Federico Borrell García. Brotóns encontró a un hermano suyo que fue capaz de identificar a Federico en la fotografía. Así pues, el miliciano de Capa cayó verdaderamente en combate.

Quién sabe qué van a contarnos estos recién encontrados negativos sobre las circunstancias, sobre la gente, sobre los sueños y sobre las pesadillas de una generación entera. Capa dijo una vez que si tus fotos no son buenas es porque no estabas suficientemente cerca. No sólo se refería a la proximidad física sino también a la proximidad emocional con los sujetos retratados necesaria para realizar una buena fotografía.

Pero hay otra cita de Robert Capa que me gusta mucho. Dijo una vez, en una entrevista con el World Telegram: "No se necesita trampa alguna para fotografiar en España. No es necesario hacer posar a los sujetos. Las fotografías están ahí, tú sólo tienes que disparar."

jueves, 18 de octubre de 2007

Luz de otoño

A veces me pregunto cuál es mi estación favorita: el verano tiene algunas indiscutibles ventajas, me encanta oír mis pisadas sobre la nieve en invierno, y la primavera tiene la belleza de la vida recién estrenada. Pero si tuviera que escoger, me quedaría con el otoño.

Tengo una cierta tendencia a ponerme melancólico de vez en cuando, y cuando la Naturaleza muestra su cara más gris, siento una especie de extraña satisfacción interna al sentirme así, porque la melancolía parece que acompaña más en el frío y lluvioso noviembre que en el brillante y soleado mayo. Supongo que es mi carácter el que me lleva a escoger el otoño.

Pero hay otra razón, en realidad dos. En primer lugar, los árboles visten los más increíbles colores en otoño. Podría pasarme horas disfrutando de la sinfonía visual tocada por el bosque año tras año. En segundo lugar, estos colores tan especiales disponen del mejor foco de luz del año: un Sol aún brillante cuya luz cae en un ángulo bajo. Y esta combinación, queridos lectores, es el sueño del fotógrafo aficionado.



Se dice que los mejores momentos del día para la fotografía son el alba y la puesta de sol. Y hay una razón para ello: cuando el Sol está muy alto en el cielo, la luz tan sólo atraviesa una delgada capa de atmósfera antes de llegar hasta nosotros, y es demasiado intensa, produce feas sombras duras y quema nuestros sujetos. Contrariamente, cuando el Sol está más bajo, la luz debe atravesar más atmósfera, y adquiere en este viaje un maravilloso tono rojo cálido. Esto sucede después del alba y antes de la puesta de sol.



El problema del alba y la puesta de sol es que la luz es también mucho más débil que a mediodía, y uno debe pillar realmente el momento justo. La luz de otoño es como la luz de después de amanecer, porque cae en un ángulo bajo, pero aún tiene la fuerza suficiente para iluminarlo todo con un cálido tono que es un gozo capturar en una foto. Incluso diría que el color del cielo es distinto en otoño. Como si fuera aún más azul, más intenso que nunca.



Me encanta la luz de otoño...

jueves, 5 de julio de 2007

Fotografiando el aire

Esta madrugada se ha sabido que Salzburgo no va a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno en el año 2014. Ya se había presentado para los del año 2006, 2010 y ahora 2014, y no ha sido escogida en ninguna de las ocasiones.

Cada mañana leo el periódico (Salzburger Nachrichten, "Las noticias de Salzburgo") en al autobús. Hoy venía la noticia de la eliminación en portada, con una foto que me ha gustado mucho. En ella aparece el canciller austríaco, Alfred Gusenbauer, abrazando al alcalde de Salzburgo, Heinz Schaden, en el momento en que se da a conocer que Salzburgo queda eliminada después de la primera ronda de votaciones. La cara del alcalde lo dice todo, apenas necesitas leerte el titular para saber qué pasa. Además, al leer la noticia tenía la foto todo el tiempo presente y, sea por una mínima empatía, pues me ha dado pena el pobre hombre.

Es una foto de aquellas de captar el momento justo, de estar ahí, presintiendo lo que va a ocurrir, teniendo el encuadre decidido, la luz medida, el balance de blancos en su sitio... Lástima que no la he encontrado online (de momento) porque si no la hubiera puesto en el post. A cambio, pongo unas cafeteras voladoras... :)


Muchas veces me maravilla esta capacidad que tienen las imágenes para transmitirnos algo. Porque el sentimiento está ahí, dentro de los cuatro márgenes de la foto. Y no sabes muy bien cómo, pero lo entiendes. Las imágenes son un lenguaje, igual que los lenguajes hablados y escritos, pero no se nos enseña a "leer" imágenes. Sabemos interpretarlas, pero lo hacemos de forma inconsciente, casi visceral. Y justamente eso es lo que las hace a la vez tan poderosas y tan peligrosas como medio de comunicación.



Cuando empecé a interesarme por la fotografía me sentía bastante desorientado. A veces, por casualidad más que por destreza, tiraba una foto que me gustaba mucho. Pero no era capaz de decir por qué me gustaba, o qué les fallaba a las demás. En realidad aún me sigue pasando a menudo. Pero la fotografía es un lenguaje, y como todos los lenguajes, tiene sus reglas básicas que nos permiten no sólo interpretarlos, sino también hacer que los demás nos interpreten.



Una de estas reglas es que, a pesar de ser transparente, es muy importante fotografiar el aire. Cuando vemos una foto, en realidad nos colocamos imaginariamente en el lugar donde estuvo la cámara. Pero la cámara no es nuestros ojos. Nosotros vemos mucho más, nuestro campo de visión es más grande, es muy definido en el centro y se pierde hacia los lados. Nuestro cerebro completa las formas, iguala los colores, interpreta las texturas, reconstruye el volumen. Una cámara fotográfica no puede hacer todo eso.


El aire es el medio en el que nos movemos, en el que vivimos, en el que respiramos. Lo damos por supuesto, y miremos a dónde miremos, vemos aire. Nos resulta familiar, tanto que ni nos damos cuenta. Pero cuando no vemos aire, sentimos de inmediato que algo falla, aunque probablemente no sepamos decir qué es. En una fotografía ocurre lo mismo, si hay aire nos resulta familiar, agradable, natural. Si no hay aire, tenemos una sensación extraña, nos ahogamos sin saber por qué.