jueves, 18 de octubre de 2007

Luz de otoño

A veces me pregunto cuál es mi estación favorita: el verano tiene algunas indiscutibles ventajas, me encanta oír mis pisadas sobre la nieve en invierno, y la primavera tiene la belleza de la vida recién estrenada. Pero si tuviera que escoger, me quedaría con el otoño.

Tengo una cierta tendencia a ponerme melancólico de vez en cuando, y cuando la Naturaleza muestra su cara más gris, siento una especie de extraña satisfacción interna al sentirme así, porque la melancolía parece que acompaña más en el frío y lluvioso noviembre que en el brillante y soleado mayo. Supongo que es mi carácter el que me lleva a escoger el otoño.

Pero hay otra razón, en realidad dos. En primer lugar, los árboles visten los más increíbles colores en otoño. Podría pasarme horas disfrutando de la sinfonía visual tocada por el bosque año tras año. En segundo lugar, estos colores tan especiales disponen del mejor foco de luz del año: un Sol aún brillante cuya luz cae en un ángulo bajo. Y esta combinación, queridos lectores, es el sueño del fotógrafo aficionado.



Se dice que los mejores momentos del día para la fotografía son el alba y la puesta de sol. Y hay una razón para ello: cuando el Sol está muy alto en el cielo, la luz tan sólo atraviesa una delgada capa de atmósfera antes de llegar hasta nosotros, y es demasiado intensa, produce feas sombras duras y quema nuestros sujetos. Contrariamente, cuando el Sol está más bajo, la luz debe atravesar más atmósfera, y adquiere en este viaje un maravilloso tono rojo cálido. Esto sucede después del alba y antes de la puesta de sol.



El problema del alba y la puesta de sol es que la luz es también mucho más débil que a mediodía, y uno debe pillar realmente el momento justo. La luz de otoño es como la luz de después de amanecer, porque cae en un ángulo bajo, pero aún tiene la fuerza suficiente para iluminarlo todo con un cálido tono que es un gozo capturar en una foto. Incluso diría que el color del cielo es distinto en otoño. Como si fuera aún más azul, más intenso que nunca.



Me encanta la luz de otoño...

4 comentarios:

silencio dijo...

Leyendo tus primeros parrafos del post me he sentido completamente identificado.
La luz de otoño es algo espectacular, mucha gente no lo aprecia.
Pero también lo son las temperaturas más suaves, el aire más limpio, menos humedo. Y esa sensación de melancolía sostenida en el ambiente. Ver como el verano se retira con suavidad. Intuir la llegada de las primeras nieves... algo que se puede vivir en Chicago o en Washington DC... pero sin duda difícil de intuir en Barcelona.

No es el primer post que leo respecto al otoño y todos coinciden con lo que tu describes.

Disfrutemos pues de estos días.

Anónimo dijo...

Sigo diciendo que tus comentarios son preciosos, tus fotos apasionantes y tu visión de los pequeños detalles me hacen apreciar aún más la vida :-)
Si eres tan amable, visita este enlace. Hoy te toca recibir otro premio! :-)

http://www.gebirg.com/enlaces.html

Y...lo digo de corazón!!
Un saludo,
Gebirg

Alexandra dijo...

A mi me encanta el otoño, principalmente aqui en Canada, la tierra del maple tree (no sé como se dice en español) que cambia de color como pocos arboles - rojo, amarillo, naranja, los colores son fantásticos. Pero el mejor es sin duda el aire limpio y la luz sin igual!

Pienso que 9 entre cada 10 canadienses tienen el otoño como su estación favorita...

Tonicito dijo...

silencio, hasta hace poco yo mismo tampoco me daba cuenta de lo importante que es la luz, y las sutiles diferencias que en ella se dan a lo largo del año. Creo que fue una de las primeras cosas que descubrí mirando el mundo a través de una cámara fotográfica.

Gebirg, muchas gracias por este premio, pero ante todo muchas gracias por estar ahí, por darme ánimos y por estas palabras tan dulces que siempre me dedicas. Un beso enorme! :)

alexandra, me encanta la gente que, como tú, o como 9 de cada 10 canadienses, sabe apreciar la luz y los colores del otoño. La visión de los maple trees (creo que se le llama arce en español) en otoño debe de ser algo inolvidable. Disfrútala y envía un saludo a esos arces y a ese otoño canadiense de mi parte!

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios! :)