domingo, 15 de junio de 2008

De la gravedad y la percepción del tiempo

Gracias a internet tenemos hoy en día la posibilidad de conocer a muchas más personas de lo que sin ella ni siquiera podríamos soñar. Conocerlas, asomarnos brevemente a sus vidas o seguir sus pensamientos con interés. En cualquier caso, para todos aquellos que siempre nos hemos sentido más bien raritos, de los que en el recreo no jugabamos al fútbol, de los que a menudo guardábamos un silencio prudente cuando el profesor preguntaba algo en clase, para todos nosotros, internet nos ha hecho conscientes de nuestra reconfortante normalidad, visto lo que corre por ahí...

Desde siempre me ha gustado montarme teorías sobre el porqué de las cosas. Muchas de ellas no pasan de meras patilladas, pero algunas, las más antiguas, las más meditadas, han llegado a alcanzar a mis ojos el estatus sino de verdades irrebatibles, por lo menos de tesis para las que no se conoce contraejemplo alguno que las refute.

Una de mis favoritas es la percepción subjetiva del tiempo, y cómo la mecánica newtoniana nos echa una mano para explicarla. Hace unos días se aludía a lo deprisa que, comparativamente, transcurren la primavera y el verano. Si imaginamos el año como una circunferencia dividida de forma más o menos uniforme en 12 ángulos representando a los 12 meses, suponemos diciembre y enero en la parte superior, la colocamos en posición vertical y finalmente imaginamos el devenir del tiempo como una bolita que recorre dicha circunferencia bajo la acción de la gravedad, resulta fácil comprender por qué la primavera pasa tan rápido (la bolita cae a partir de abril casi en caída libre), por qué el verano también (con toda la inercia de la caída primaveral, se nos acaba el mes de septiembre sin apenas darnos cuenta), por qué el trecho de octubre a enero se hace tan largo (vamos cuesta arriba), y por qué a partir de la mitad del invierno comenzamos a sentirnos otra vez vigorosos (la gravedad que tira de nuevo de nosotros).

RoundYear

Lo curioso del caso es que la percepción de otros períodos de tiempo como la jornada laboral (de las 8 a las 12 vamos cuesta arriba, de las 13 a las 17 vamos cuesta abajo, aunque a veces se da media vuelta, sigo sin tener muy claro el porqué...) o la semana (sábado y domingo están abajo del todo y miércoles arriba) también pueden explicarse perfectamente bajo el punto de vista de la circunferencia vertical y la bolita.

Y yo me pregunto, si estuviéramos en la Luna, donde la gravedad es más débil, ¿dejaríamos de sentir tanta diferencia entre primavera y otoño? O también, quedándonos en la Tierra, ¿se verá afectado el movimiento de la bolita por las mareas?

4 comentarios:

El Sastre de Ulm dijo...

Yo creo que en la Luna la cosa sería por el estilo, porque al ser la circunferencia más pequeña, la bolita iría proporcionalmente más deprisa (como un péndulo, que cuanto menor es el radio, oscila más rápido) y la cosa se compensaría.

Respecto a lo de las mareas.... pues mira chico, no se que decirte, pero entonces a la altitud de Salzburgo la percepción sería también ligeramente diferente a la de aquí, a nivel del Mar, no?

Buf! massiao calentamiento de tarro pa un domingo por la tarde. Voy a ponerme a estudiar un rato! :o)

Tonicito dijo...

sastre, je je je, hay que ver lo que pueden dar de sí las gilipolleces que se me ocurren de vez en cuando... ;)
Yo creo que si la Luna tiene suficiente fuerza gravitatoria para afectar a las masas de agua en la Tierra, pues seguro que también afecta al movimiento de la bolita. Cómo exactamente aún no me he parado a reflexionarlo...
En fin, que llevas razón, mejor ponte a estudiar (estudiar? doctorado?) que le sacarás más provecho! :)
Hasta pronto!
T.

con Ka dijo...

Me gusta tu teoría y creo que podría aplicarla en muchas situaciones, pero creo que, al menos en mi caso, los lunes no funciona. Esos lunes en los que parece que la circunferencia se haya puesto horizontal y no hay manera de que la bola se mueva ni p'alante ni p'atrás... uff.
Por cierto, iba a preguntarte cómo llegaste a alguna de las webs 'raritas' que nombras, pero mejor me quedo con la duda, jeje.
;)
¡Saludos!

El Sastre de Ulm dijo...

Doctorado, sí.
aka "el parto la burra"

A ver si lo acabo un año de estos, y ya me jubilo tranquilo :D