martes, 18 de septiembre de 2007

La importancia de las palabras

Si hay algo que me gusta de los austríacos es su sinceridad y lo directos que son al decir las cosas. Sea para lo bueno o para lo malo, no suelen andarse con rodeos y circunloquios. Lo cual es de agradecer, porque entender ciertos eufemismos en una lengua extranjera no es tarea fácil. Como la vez que estaba en la consulta del médico y la enfermera me pidió si le podría hacer un Hahn (que significa pollo o grifo). A pesar que dije que sí por reflejos, acostumbrado a entender las cosas unos segundos más tarde, mi cara debía de ser todo un poema, porque hasta que no tuvo un poco de compasión de mí y pronunció la palabra Urin no comprendí que lo que me estaba pidiendo era una muestra de orina.



Pero me estoy desviando. Decía que en Austria no se andan con rodeos y tienden a llamar a las cosas por su nombre. Como en la noticia que hoy traía el periódico, que contaba que los porteros de uno de los locales pijos de Salzburgo les negaron este fin de semana la entrada a un iraní y a un boliviano porque, en sus propias palabras, "ya había demasiados extranjeros en el local". Sin tapujos. Sin rodeos. Y, cabe añadir, sin vergüenza.

A causa de la desarticulación de una presunta célula terrorista islamista en Viena (que en realidad eran tres zumbados que se dedicaban a proferir amenazas a través de Internet y que, presuntamente, podrían haberse informado sobre cómo habría que hacerlo en el caso eventual que quisieran conseguir explosivos), ciertas voces críticas con el Islam y su presencia en el corazón de Europa han visto cortar el césped bajo sus pies. Poco han tardado los voceros de siempre en hacer acto de presencia en los medios: Jörg Haider desde su feudo carintiano abogando por la prohibición de velos y minaretes y HC Strache, arropado por la élite cultural en Brigittenau, protestando por la construcción de un centro cultural islámico. Es novedoso, de todos modos, que también se les unan ciertos personajes más bien de centro, como el Landeshauptmann (algo así como el presidente autonómico) de la Baja Austria, Erwin Pröll, hace un par de semanas.



A las mezquitas no se les ha perdido nada en la Baja Austria, afirmaba el fulano, porque "los minaretes son algo foráneo (etwas Artfremdes). Y, a la larga, lo foráneo no hace ningún bien a una cultura." Y aquí vamos a detenernos un instante y considerar la elección de palabras. Artfremd es una palabra de difícil traducción. Viene a significar algo extraño, ajeno. Esta palabra no es en absoluto nueva, y tiene connotaciones más bien negativas, puesto que fue utilizada en el pasado, junto con entartet (degenerado) y ungesund (enfermizo, insano), para referirse a obras de arte de pintores de origen judío. En 1937 se inauguró en Munich la exposición Entartete Kunst (arte degenerado), que presentó al público alemán 650 obras de artistas modernos como Oskar Kokoschka, Marc Chagall, Otto Dix o Emil Nolde, seleccionadas por el Ministerio de Propaganda del Reich de entre las 16000 que fueron confiscadas por los nazis. La exposición, a la cual sólo se permitía la entrada a los mayores de edad, pretendía horrorizar al público con la degeneración del arte judío. Curiosamente, con sus más de dos millones de visitantes, se mantiene como la exposición de arte moderno más visitada de la historia de Alemania.

Por cierto, que Pröll podría haber escogido fremdartig (exótico, extraño), vocablo este mucho más inofensivo que artfremd. Aunque leo por ahí que al susodicho también le gusta llenarse la boca con Überfremdung, que viene a significar algo así como "sobreextranjerización", una de las palabras favoritas de la extrema derecha, y que con razón fue escogida como palabra tabú del año 1993 por la Gesellschaft für deutsche Sprache (que es al alemán como la Real Academia Española es al español).



Elección de vocablos a parte, me parece muy triste, muy cerril, y de una pequeñez mental más que preocupante, afirmar que lo foráneo no hace ningún bien a una cultura. ¿Dónde estaría hoy la Baja Austria si en su día no hubieran llegado los "foráneos" celtas o romanos? Aunque más bien creo que el amigo Pröll, en vistas que la profunda ignorancia que identifica Islam con terrorismo tiene el terreno abonado, no hace más que subirse a un tren barato. Con unos compañeros de viaje más que indeseables, todo sea dicho.

Es posible que, como nos decía Paco hace unos días, sea la necesidad de saberse parte de un grupo, de sentirse especial, lo que lleva a estos tardoadolescentes a abrazar la creencia que el gritar Allah Akhbar antes de darle al botoncito les llevará al Paraíso. Tal vez tenga razón y todos necesitemos formar parte de un grupo.



Yo, por mi parte, me siento muy especial cuando me doy cuenta, por ejemplo, que la palabra española zanahoria no se parece en nada a ninguna otra lengua (ni a la inglesa carrot, ni a la alemana Karotte o Möhre, ni a la italiana carota, ni a la francesa carotte, ni a la catalana pastanaga, ni a la occitana pastenaga, ni a la griega καρότο), con la única excepción de la portuguesa cenoura. Cuando me doy cuenta que el "Spain is different" y seguramente también el temperamento español, tan admirado por los locales, tienen sus raíces en Al-Andalus y en el Islam. Cuando escucho la animada conversación telefónica que suele tener un simpático señor con turbante que a veces comparte conmigo el autobús de vuelta a casa y me doy cuenta que, si no se escuchan las palabras sino solo la melodía, podría pasar por malagueño o cordobés.

Es entonces cuando me siento tan orgulloso de ese ADN moro, de esa herencia árabe que todos llevamos en las venas, que es vieja y sabia y que, de saberla escuchar, nos cuenta su historia. Nuestra Historia.

4 comentarios:

Alexandra dijo...

Y piensar que, en España, existen catedraticos que defenden la idea que a pesar de los 800 años de presencia musulmana en la peninsula, los musulmanos no dejaron ninguna marca o influencia en la cultura española. Que acreditan y escriben libros decindo que la identidad española precede a la conquista árabe y, de alguna forma, sobrevivió inalterable a la influencia arabe para emergir, vitoriosa, despues de la expulsión de judíos e musulmanos.

Es la cosa mas sorprendente que jamas he escuchado. Uno solo tiene que mirar la arquitetura, escuchar la musica, el idioma...

Pero bueno, hay todavia aquellos que creen en la "pureza" de la cultura... un concepto absurdo para alguien que sepa un minimo de historia...

Alexandra dijo...

PD: Muy bueno el post!

Rosa dijo...

Estupendo este post. No me canso de leerte.
Un saludo

Tonicito dijo...

alexandra: Es una lástima, pero es así: muchas veces los estudios y la investigación se hacen con las conclusiones fijadas de antemano, según sople el viento o los intereses políticos del momento. A mí también me parece increíble. ¡Gracias por tus comentarios y por tus ánimos!

rosa: ¡muchas gracias!, me alegra mucho tenerte por aquí. Las fotos de tu blog son estupendas, en serio. ¡Un abrazo!