sábado, 8 de agosto de 2009

U

Una imagen, en sí, no es nada. Luz reflejada en distintos objetos, en distintos materiales, que absorben unas u otras regiones del arco iris.

Pero cuando esa luz atraviesa nuestras pupilas para proyectarse, invertida, en nuestra retina, ahí comienza el viaje de la interpretación, la búsqueda del significado. Y este viaje ocurre independientemente dentro de cada uno de nuestros cerebros y es, por lo tanto, de lo más personal y subjetivo que puede haber.

En el largo camino entre las células fotosensibles del fondo ocular y la formación de una imagen mental, de un recuerdo, de una evocación en nuestra conciencia, los impulsos nerviosos deben cruzar, a la velocidad del rayo, miles de millones de conexiones que son así, y no de otra forma, porque eso es justamente lo que nos hace así, como somos, y no de otra manera.

La imagen, las miles de señales eléctricas que atraviesan nuestras neuronas, toma forma en la mente en un proceso cuya complejidad apenas si comenzamos a comprender. Esta imagen, o el modelo que de ella se forma en nuestras neuronas, es comparada con otros cientos de miles de formas, colores, texturas, que hemos ido asociando a lo largo de nuestra vida a sensaciones, emociones, evocaciones, ... significados. Y a pesar de que estos significados tienen mucho que ver con la cultura colectiva que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas, no dejan de ser algo único y particular de cada individuo.

U01

Un cubo azul, luminoso, en lo alto de un poste, con una letra U blanca sería, en todos los países de habla germana, sinónimo inmediato de algo tan banal como una estación del metro (U-Bahn, en alemán, abreviatura de Untergrundbahn, lit. "ferrocarril subterráneo"). En mis circunstancias actuales, a orillas del Mediterráneo, en la ciudad que me acogió a los 17 años, esta imagen adquiere un significado muy distinto. Esta U indica aquí la entrada de las ambulancias a la clínica des de la que escribo estas líneas.

U02

Hoy, esta U significa para mí la batalla de la que acabo de ser testigo. Una batalla librada contra las malditas células que, por puro azar, por puro egoísmo, deciden tornarse inmortales.

Una batalla, afortunadamente, vencida.

11 comentarios:

Noema dijo...

Esta mañana al ver la primera imagen he pensado, quizás es Múnich y los taxis son allí de ese color (aunque en el fondo sabía que no era así). Ahora, releyendo tu entrada, cierta angustia se ha apoderado de mí ¿la clínica desde la que escribes? ¿una batalla, vencida, pero batalla?

tonicito dijo...

Noema, ¡ningún motivo de angustia! :) La batalla, de la que tan sólo he sido testigo, está vencida y lo que había que quitar ya está fuera.
¡Un gran abrazo! :)
T.

con Ka dijo...

Qué rara la primera imagen, con dos iconos tan reconocibles pero tan lejanos el uno del otro. Afortunadamente, las únicas Us que he tenido que buscar yo han sido las de las bocas de metro alemanas.
Un gran abrazo y muchos ánimos :)

Paco Lopez dijo...

Hola compañero!
Me alegro de que no haya ningún motivo para la angustia y de que todo lo que molestaba ya esté fuera. Espero que, cuando estéis de vuelta (ojalá sea pronto) nos metamos entre pecho y espalda un desayuno vienés como Dios manda.
A cuidarse mucho!
Un abrazo muy fuerte para los dos,
P.

Anónimo dijo...

El día que publicaste esta entrada la leí y me quedé un poco preocupada. Hoy me alegro de que tus noticias sean sin angustia y espero que el resto de las vacaciones las podáis disfrutar bien a gusto.
Un abrazo para Mar y para ti.
Gebirg

Iehudit dijo...

...sovint les coses, les imatges, canvien de significat depenent de la manera que les mirem o de les circumstàncies q ens envolten... sens dubte aviat aquesta U no significarà res més que un record d'una guerra vençuda... i quan la tornis a veure la miraràs de reüll recordant-li que la vau vèncer! mil petons a tu i els teus :)

tonicito dijo...

con Ka, ¿verdad que sí? además lo curioso es que al ver la U por primera vez lo primero que pensé, durante una fracción de segundo, fue: "Anda, ¿han puesto aquí una boca del metro? ¡Pues mira que Joanic queda lejos!" :)

Paco, pues ya estamos de vuelta y nosotros también estamos ansiosos por disfrutar de ese desayuno vienés y de la inmejorable compañía :)

Gebirg, son, como dices, noticias sin agustia, ahora lo que siento es un gran alivio, y sí, pudimos disfrutar del resto de las vacaciones... :)

Iehudit, sí, tens raó, de fet cada cop que la miro, la U, la veig més petita i més llunyana...

Un enorme abrazo para todos, por comentar, por preocuparos, por estar ahí, ¡por ser como sois! :)
Tonicito :)

cleira dijo...

Me ha pasado lo mismo que a Noema, el taxi amarillo y negro no me casaba con la U en Alemania. Pero bueno, me alegro de que todo esté ya superado y que lo que te quitaron en mejor sitio esté.
Mejórate y a seguir.
Un saludo

Vega dijo...

Me alegra que las células ya estén en su sitio y que tu salud esté bien. Espero que lo que queda de las vacaciones sean momentos sanos y alegres para los dos. Un abrazo y todos mis buenos deseos. Vega.

tonicito dijo...

cleira, vega, no fueron mis células, ni me tuvieron que quitar nada a mí. Como decía, no he sido más que un mero testigo de la batalla. De todos modos, muchísimas gracias por estar ahí :) ¡Un abrazo enorme! T.

Vega dijo...

Sean las células propias o ajenas, mejor tenerlas vigilaítas. De todos modos, sean las de quien fueren, se está aquí para lo que se necesite. Un besote.