domingo, 28 de septiembre de 2008

Rache des Papstes

Los rayos del sol, caprichosos, dibujan una cruz al reflejarse en la cúpula de la Fernsehturm de Berlin, joya de la corona del gobierno de la antigua República Democrática Alemana. En clara contradicción con los principios profundamente ateos del estado socialista, el agudo sentido del humor de los berlineses rápidamente bautizó este curioso efecto como „Rache des Papstes“ (la venganza del Papa).

Berliner Fernsehturm

Se dice que la temible Stasi interrogó largamente al arquitecto de la torre para asegurarse que no había planeado el reflejo a propósito. También se dice que uno de los miembros del Gobierno finalizó las discusiones sobre el tema con las palabras „Das ist kein Kreuz, sondern ein Plus für den Sozialismus!“ ("¡No es una cruz, sino un punto positivo para el Socialismo!")

En cualquier caso, la elegante silueta de la Fernsehturm, con cruz o sin ella, es una vista que siempre me alegra, porque significa que estoy en Berlin, una de las ciudades en que podría vivir.

5 comentarios:

Noema dijo...

Ohhh... da hab ich mal wieder was gelernt!
Un abrazo :D

Ch dijo...

Yo también Ohhh!
Yo creo que también podría vivir en Berlin.

Nikaperucita dijo...

Que curioso. No sabia eso de la cruz y el reflejo :)

tonicito dijo...

noema, ch, nikaperucita, pues a decir verdad yo me enteré por casualidad, en un programa de cachondeo que echan en la ORF (Was gibt es Neues?), en el que el presentador hace preguntas del tipo "¿A qué llaman los berlineses venganza del Papa?", y a la cual cuatro o cinco humoristas y famosetes deben responder, en general con paridas gordas, a ver quién es el más gracioso.

Uno de esos programas que al principio parece que te tomen el pelo, y que un buen día, cuando te sorprendes riéndote con ellos a carcajadas, te paras a pensar un momento, miras para atrás y te dices a tí mismo "joder, ¿pero cuánto tiempo llevo aquí?"

¡Muchas gracias por vuestros comentarios! :)
T.

María dijo...

Hola:
Vengo a través de Marona y de su foto en flickr...
Me ha encantado la explicación. Yo que estoy casada con un francés me doy cuenta de que me afrancesado cuando me río de juegos de palabras absurdos...
Saludos