sábado, 16 de febrero de 2008

Los reyes del mambo

Hace un par de semanas que nos decidimos y nos apuntamos a un curso de bailes de salón. La cosa está muy bien, sobre todo porque pasamos un buen rato, y no tenemos aquella sensación de perdedores de pasarnos las noches en el sofá mirando capítulos antiguos de Friends. Ahora vamos tres días a la semana a bailar (lunes, miércoles y viernes) y, tal vez sea por la ilusión inicial, pero estamos muy motivados, con ganas de que llegue la hora.

Aquí van bastante a saco. Me refiero a que en la primera unidad de media hora se aprende el paso básico del baile X, luego en la segunda unidad se aprende alguna figura sencillita (una variación del paso básico, una vuelta de la mujer, una promenade, ...) y en la tercera unidad se aprenden una o dos figuras más y ya se está listo para salir a la pista. En realidad, en los ratos muertos (cuando hay alguna clase que no nos apetece, o los niveles 2 o 3 de algún baile que aún no hemos comenzado) o antes o después del curso se puede practicar en la pista de baile, pedir que pongan alguna música en concreto, en fin...

Claro, con tres unidades de media hora no es que se pueda hacer gran cosa, pero para eso el curso al que estamos apuntados es el "Basic Class Club System" (creo que le llaman así). Cuando los niveles básicos te empiezan a aburrir, para eso están los Tanzkreis 1 hasta 4. Pero ahí de momento no llegamos. Como he dicho, comenzamos hace dos semanas.

Yo no es que me destaque por mi especial gracia ni salero al moverme, aquellos que me conocen pueden dar fe de ello, ni tampoco por mis dotes de coordinación. Es más, tiendo a agobiarme mucho cuando hay otras parejas bailando en la pista y el baile en cuestión es de los que se bailan en círculo (como el vals vienés o el fox-trot). En fin, que no soy ningún Fred Astaire.

El primer baile que aprendimos fue el fox-trot. Psé, no está mal, pero resulta un poco agobiante, sobre todo cuando hay que bailarlo con otras parejas que están mucho más avanzadas que nosotros, porque van mucho más deprisa y nos atropellamos todo el tiempo. Pero la semana pasada, ¡ah!, aprendimos el mambo, nuestro primer baile latino. Con los movimientos laterales de este baile hay que menear un poco la cadera, lo que se llama el movimiento cubano de cadera, flexionando un poco las rodillas. A Mar no le costó nada, le salió de forma natural, a mí un poco más, pero en seguida le pillamos la idea. Pero mirando a nuestro alrededor, el panorama estaba mucho más magro: los nativos parecían tener la cadera soldada al espinazo.

Lo divertido del caso es que nuestros amigos nos dijeron "Claro, ¡es que vosotros lo lleváis en la sangre!" Y no dejaban de repetirnos: "¿Cómo lo conseguís? ¡Hacedlo otra vez!"



Resulta interesante ser, por una vez, los reyes del mambo.

PS: Ayer aprendimos la rumba (creo que es lo mismo que el bolero, al menos aquí en Centroeuropa), y puedo jurar que la señora de la pareja que bailaba a nuestro lado miraba a Mar con envidia mal disimulada.

3 comentarios:

Alba dijo...

Boníssim el video! Es curioso, yo que creía que lo Chayanne y Bisbal era una maldición, y al final va a ser una suerte! Decidles a vuestros colegas que no es que lo llevéis en la sangre, que es culpa de los 40 principales. Petonets!

Paco Bernal dijo...

Lo que yo le decía a Mar el otro día: sus veo talmente en el Dancing Stars jajajaja.
Pero es verdad, chico: esto del temperamento lo llevamos los latinos en la masa de la sangre. Es que somos más feurig y no nacemos :-)
Qué envidia me dais, yo soy un desastre para lo del baile agarrao. Me costó el vals un triunfo!

Tonicito dijo...

alba, sshhhh... que no se enteren! :D El concepto 40 principales sí que lo entienden: las radios de aquí repiten las mismas canciones hasta la saciedad, hasta la náusea. De hecho, aún ponen algunas canciones (de vez en cuando) que ya ponían allá en 2004 cuando llegamos... Jurl...

paco, ves, con el vals aún no hemos empezado, porque no nos llama. Y creo que ahí los nativos nos llevan ventaja, por el tema del Fin de Año (costumbre jashonda, por cierto).