lunes, 30 de junio de 2008

Schadenfreude

Campeones... Campeones... Oé!, oé!, oé!

Sí, amigos, España ganó la Eurocopa ayer. A mí no me gusta el fútbol, pero sí me gusta la justicia, y (he oído que) la selección ha estado jugando muy bien durante todo el torneo y que mereció la victoria. ¡Enhorabuena!

Me gustaría remarcar tres hechos que he observado:

(i) dos conceptos bien distintos son mezclados fuera de nuestras fronteras. Olé es una exclamación que se dedica a los toreros cuando éstos realizan una figura con especial gracia. El grito de ánimo a un equipo de fútbol es, por contra, Oéééé!, oé!, oé!, oé!. Ambas cosas son desgraciadamente empanadas en el extranjero para convertirse en un Oléééé!, olé!, olé!, olé! totalmente fuera de lugar.

(ii) resulta interesante cómo el triunfo de la selección nacional es inmediatamente transferido a todos los nacionales de ese país, como si todos hubieran estado ahí dándole al balón. A pesar que mi contribución al triunfo de la "Roja" fue nulo, hoy he sido felicitado en más de diez ocasiones. Los ganadores son, como decía Paco hace unos días, populares.

(iii) aún más interesante resulta observar la alegría que el triunfo español ha producido en los austríacos. Y sospecho que no se trata solamente de una especial simaptía por España, sino también, principalmente, de quién fue la derrotada de la noche. Algo de Schadenfreude (mi palabra favorita de hoy) sí se respiraba en el concierto de claxon de anoche... ;)

domingo, 29 de junio de 2008

El gorrón de Hellbrunn

A veces este país es tan bucólico que parece hasta mentira. Aunque, si te fijas bien, también hay gorrones. Hélos:

video

Vamos a ver qué hace la selección. A la otra orilla, al país vecino. ¿Quién dijo miedo? ;)

jueves, 26 de junio de 2008

Póngame cuarto y mitad de realidades, por favor

Una de las palabras que más me chocan de estas tierras es Realitätenbüro (lit. "oficina de realidades").



A pesar que el diccionario da a entender que se trata de la denominación que utilizan los germanoparlantes del sur (*) para una agencia inmobiliaria, a mí me parece mucho más divertido imaginar que la gente va a un Realitätenbüro para enterarse por encargo de las grandes verdades de la vida, las realidades, como por ejemplo:

- el dinero no hace la felicidad,

- el español fino después de comer tiene frío, o

- Santa Claus es en realidad un gnomo de color verde, el barrigudo vestido de rojo fue un invento de una conocida casa de refrescos.

Qué cosas, ¿verdad? ;)

(*) por lo menos, San Google no parece encontrar ninguna Realitätenbüro al norte de Munich

martes, 24 de junio de 2008

Vecchi porti

Hay lugares en el mundo donde resulta más fácil estar en paz consigo mismo. Lugares donde el mar abraza dulcemente a los pueblos que se establecieron, milenios atrás, a su vera. Ciudades antiguas. Puertos viejos. Gentes sabias.

Trieste

Ciudades que, como Trieste, se me antojan mi hogar aunque, hasta este último fin de semana, nunca puse pie en ella. Pueblos que, como Muggia, me arrullan con una serenidad que jamás encontré más al norte, en Centroeuropa.





Edificios antiguos, paredes gastadas, gentes familiares, ventanas rotas, ropa tendida, calles angostas, farolas viejas, todo aquello que echas de menos cuando vives en el país de Pin y Pon, en el que aún buscas de vez en cuando la tramoya que aguanta el decorado...



Barques

Ese encanto de pueblos y ciudades de pasado modesto, cuya historia no está poblada por grandes riquezas que les permitieran renovar sus edificios más significativos cada poco tiempo, permiténdoles conservar un encanto y poseer una autenticidad que las otras, las que se mantuvieron al último grito en tendencias arquitectónicas, terminaron por perder.

Italia

Y sin duda, el Mediterráneo, que una vez más nos da la bienvenida, esta vez desde un nuevo ángulo, pero siempre el mismo, por cuyas aguas tantas veces me dejé acariciar. El mar y todos sus aparejos que, sin hacer el más mínimo esfuerzo, nos dan los mejores retratos del mundo.

Gavina

Moll2

Por cierto, encontré las espigas...

Infància

domingo, 15 de junio de 2008

El EM (*) llegó

Suecas La Roja
Suecas y españoles, como en tiempos del maestro Landa... ;)

Seguridad
Cachete con cachete

Suecia
Suecia...

Rusia Grecia
...y Rusia y Grecia!

El holandés errante
¿En serio? ¿A tu edad?

Sombreros
Manolo Cabezabolo

Atalaya
Estamos tan a gustito

Vigilando a Oma
Jolines, otra vez me toca cuidar de la abuela en horas de servicio...

El tamaño sí importa
¡El tamaño sí importa!

(*): Aquí la Eurocopa se llama EM, por Europameisterschaft, o sea, Campeonato de Europa

De la gravedad y la percepción del tiempo

Gracias a internet tenemos hoy en día la posibilidad de conocer a muchas más personas de lo que sin ella ni siquiera podríamos soñar. Conocerlas, asomarnos brevemente a sus vidas o seguir sus pensamientos con interés. En cualquier caso, para todos aquellos que siempre nos hemos sentido más bien raritos, de los que en el recreo no jugabamos al fútbol, de los que a menudo guardábamos un silencio prudente cuando el profesor preguntaba algo en clase, para todos nosotros, internet nos ha hecho conscientes de nuestra reconfortante normalidad, visto lo que corre por ahí...

Desde siempre me ha gustado montarme teorías sobre el porqué de las cosas. Muchas de ellas no pasan de meras patilladas, pero algunas, las más antiguas, las más meditadas, han llegado a alcanzar a mis ojos el estatus sino de verdades irrebatibles, por lo menos de tesis para las que no se conoce contraejemplo alguno que las refute.

Una de mis favoritas es la percepción subjetiva del tiempo, y cómo la mecánica newtoniana nos echa una mano para explicarla. Hace unos días se aludía a lo deprisa que, comparativamente, transcurren la primavera y el verano. Si imaginamos el año como una circunferencia dividida de forma más o menos uniforme en 12 ángulos representando a los 12 meses, suponemos diciembre y enero en la parte superior, la colocamos en posición vertical y finalmente imaginamos el devenir del tiempo como una bolita que recorre dicha circunferencia bajo la acción de la gravedad, resulta fácil comprender por qué la primavera pasa tan rápido (la bolita cae a partir de abril casi en caída libre), por qué el verano también (con toda la inercia de la caída primaveral, se nos acaba el mes de septiembre sin apenas darnos cuenta), por qué el trecho de octubre a enero se hace tan largo (vamos cuesta arriba), y por qué a partir de la mitad del invierno comenzamos a sentirnos otra vez vigorosos (la gravedad que tira de nuevo de nosotros).

RoundYear

Lo curioso del caso es que la percepción de otros períodos de tiempo como la jornada laboral (de las 8 a las 12 vamos cuesta arriba, de las 13 a las 17 vamos cuesta abajo, aunque a veces se da media vuelta, sigo sin tener muy claro el porqué...) o la semana (sábado y domingo están abajo del todo y miércoles arriba) también pueden explicarse perfectamente bajo el punto de vista de la circunferencia vertical y la bolita.

Y yo me pregunto, si estuviéramos en la Luna, donde la gravedad es más débil, ¿dejaríamos de sentir tanta diferencia entre primavera y otoño? O también, quedándonos en la Tierra, ¿se verá afectado el movimiento de la bolita por las mareas?

viernes, 6 de junio de 2008

Entreculturas

diàleg

domingo, 1 de junio de 2008

¡Que llueva!, ¡que llueva!

Las riberas del Mediterráneo son una tierra dura.

Una de las primeras cosas que llaman la atención del expatriado mediterráneo al llegar a Austria es el verdor, ese verde saturadísimo, casi sobrenatural, que de puro brillante provoca dolor a unos ojos acostumbrados a los ocres rojizos de la tierra, al amarillo de la genista y la aliaga, al azul infinito del mar y al verde polvoriento de los olivos.

Al poco tiempo de vivir aquí, uno pronto descubre el porqué de ese verdor: la flora tiene una vida muy fácil en esta tierra, porque la lluvia es frecuente y abundante. Por eso los árboles crecen y crecen hasta convertirse en titanes de 30 y 40 metros de altura. Por eso adentrarse en el bosque fuera de senderos es casi misión imposible en primavera y verano si no se lleva un machete.

Las riberas del Mediterráneo, decía, son una tierra dura. Porque la lluvia es un bien cada día más escaso, además de caer, cuando lo hace, de forma violenta en un margen muy pequeño de tiempo, sobre un suelo seco que, incapaz de absorberla, acaba sufriendo inundaciones en vez de producir cosechas.

flors figuera de moro

Pero la vegetación mediterránea es, como sus gentes, vieja y sabia, y sabe esperar con paciencia, reservando sus energías para esas cuatro gotas de lluvia que caerán, sino hoy, tal vez mañana, o la semana que viene, o el mes que viene. Y cuando esas cuatro gotas caen al fin, saca fuerzas de la nada, lanza raíces para bebérselas ansiosa, echa diminutos brotes que le permitan seguir almacenando esa luz, ese sol, acumulando de nuevo fuerzas para la siguiente sequía.

brotes xiprers

Me fascina la vegetación mediterránea porque se aferra a la vida con ansia desgarradora y sale adelante a pesar de un entorno bien hostil. Me gusta porque me recuerda a sus gentes, a mis gentes, que convirtieron un erial en terreno cultivable a base de sudor, lágrimas, esfuerzo y tesón, bajo un sol implacable que todo lo quema.

pins

La semana pasada estuvimos en Cataluña. Al volver, mis compañeros de oficina me preguntaron, como de costumbre, si habíamos tenido buen tiempo. Y yo les respondí que sí, que nos llovió todos los días y que nos había hecho el mejor tiempo que podía imaginarse. No estoy seguro que comprendieran mi sonrisa ni la alegría que llenó mi corazón al ver mi tierra verde y viva.

rambla